Analisis del juego Kororinpa

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Un juego no tan original

Hace unos 10 años, llegó a Europa en la extinta PSX un juego un tanto diferente al que estábamos acostumbrados. Éramos una pelota y debíamos abrimos camino en puzzles suspendidos en el aire, amen de jugar con las 3 dimensiones en pos de llegar al final del recorrido. Su nombre era Kulaworld, y pronto se convirtió en uno de los juegos mas divertidos de todo el catálogo de la gris.

Tras esta apuesta, el mover una pelota en espacios tremendamente angostos y retorcidos fue el plato fuerte de otros títulos como Super Monkey Ball.

Esta vez Hudson ha sido el encargado de rescatar los orígenes de aquel juego y trasladarlo a la nueva máquina de Nintendo.

Kororinpeemos

Entrando ya en lo que nos ofrece este DVD, tendremos por delante una serie de puzzles suspendidos en el aire, del mismo nombre que el título del juego y que están ambientados en 7 lugares distintos, de los cuales, cinco conforman el modo principal del juego: Un jardín, una pastelería, las alturas de una gran ciudad, una juguetería y unos carteles de neon; Un castillo de cartón, que conforma los niveles secretos, y el Espacio sideral, donde encontraremos las cinco últimas kororimpas.

Dicho esto, poco mas se puede decir de este juego, puesto que es simple por los cuatro costados.

Nada mas encender la consola, nos encontraremos con unos menús simples, tal vez los podríamos tildar de infantiles. Bien es cierto que la mecánica del juego no invita a un desarrollo de menús complejos y elaborados, pero si que se echa en falta un mayor grado de trabajo en este apartado. Aun con todo, la navegación por los distintos menús es sencilla, aunque tampoco requiere mayor complicación el elegir una kororinpa y una bola con la que movernos por ella.

Al empezar, tendremos la opción de vivir nuestra “aventura” en solitario o en compañía a pantalla dividida. Una vez elegido se nos presenta el tablero con las 5 primeras kororinpas, las cuales debemos acabar para poder acceder a las 5 siguientes, hasta un total de 45 que conforman el modo básico de juego.

La mecánica del juego es su gran virtud. No hay que apretar ningún botón y para abrirte paso, solo debes nivelar la kororinpa con tu Wii-mote. Una leve inclinación del mismo, y el terreno se inclinará en esa dirección. Las órdenes son fielmente transmitidas a la consola, y el control sobre el suelo por el que nos movemos es total.

Un paseo de niños

Para llegar al final del recorrido, debemos recoger una serie de cristales naranjas que pueblan el camino. Estos en principio no presenta mayor dificultad el hacerse con ellos, y el pasar al siguiente nivel solo es cuestión de intentarlo dos o tres veces. Y aquí es donde radica uno de los principales problemas del juego: su escasa dificultad.

El juego esta concebido para que todo el mundo pueda jugar, pero aun así, el nivel de dificultad es irrisorio, y tan solo las 5 últimas kororinpas presentan un reto para el jugador. El caerse del recorrido no esta penado con la pérdida de los cristales, y si a esto le añadimos que a partir de la segunda mitad del juego, el recorrido está plagado de checkpoints, el reto queda reducido a su mínima expresión.

Una vez que hayamos conseguido culminar las 45 kororinpas principales, se nos desbloqueará el modo espejo, el cual únicamente consiste en los mismos recorridos, pero haciéndolos esta vez de manera simétrica, es decir, si antes girábamos a la izquierda, ahora giraremos a la derecha. Un vano intento de alargar la vida de este juego