Análisis Deus Ex- Invisible War – final

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Downtown to Chinatown

Te sueltan en Seattle, tierra afortunadamente libre de la horrible plaga de CANGREJOS GIGANTES que azota Japón (a los que puedes atacar en su PUNTO DÉBIL para infligirles DAÑO MASIVO), y te dicen que te busques la vida. Tras la obligatoria primera media hora de aclimatamiento en un espacio restringido date una vuelta por el horrible y genérico Seattle del juego. Deus Ex- Invisible War : entre sus calles oscuras y resbaladizas, sacadas de mil películas de ciencia-ficción e iluminadas por el mismo neón que iluminaba la primera parte, se ha conseguido recrear un mundo que, al menos mientras estás en Seattle y no sabes cuánto te va a decepcionar el juego más tarde, se muestra lleno de posiblidades y de buenas ideas. La desorientación que sientes durante las primeras horas de juego en un JDR es en este caso un punto a favor. No sabes hasta qué punto el juego te permitirá hacer lo que quieres, ni cómo responderá a tus acciones. Vas experimentando, y en un par de ocasiones sueltas un “¡ay caramba papasito!”.

Las distintas facciones del juego empezarán a acosarte para que elijas un bando. Mándalas al carajo y trabaja para ti mismo, como en la vida real si alguna vez te encuentras en la misma situación. Es decir, si alguna vez eres la persona más importante del mundo. Es un juego que se mueve en una zona moralmente gris en la que no hay buenos ni malos, con la excepción de uno de los bandos que son obviamente los malos y que desde el principio intentan matarte. Por lo demás puedes prescindir de elegir hasta los compases finales de la aventura. Siempre te dan una oportunidad de dar marcha atrás y cualquier tipo de decisión que puedas tomar dice más sobre ti que sobre el juego.

¡Sin embargo!

Algunas de las decisiones que se presentan al jugador son interesantes, y en ocasiones incluso graciosas, en gran parte debido al diálogo, que de malo que es da una vuelta completa y vuelve a ser bueno. Por ejemplo, en una misión una de las facciones te pide que mates a unos científicos, mientras otra te pide que los protejas. No sé a ustedes, pero a mí los científicos me caen bien. Inventaron la ciencia. Conquistaron América. Son excelentes amantes. Go, scientists, go! Pero cada jugador deberá mirar en su negro corazón y decidir qué hacer.

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Porque además…

Deus Ex: Invisible War te permite matar críos repelentes. Diez puntos a favor. Recuerden que la sociedad occidental, por lo general, está en contra del infaticidio. Y con razón. Los niños son el futuro. La mocosa repelente con rodillas sucias de hoy será tu prostituta habitual del mañana, que te escucha y te comprende como tu mujer nunca fue capaz de hacerlo, que te dice que te quiere y que todo saldrá bien mientras lloras en su regazo y que te deja llamarla “mama” por sólo 50 € más. Jk Th, Hil C. y las distintas asociaciones que velan por nuestro bienestar moral pondrán, o tal vez pusieron, el grito en el cielo, pero no tienen de qué preocuparse. Los críos que habitan el mundo de Deus Ex Invisible War dan asco y dispararles a bocajarro es un placer. Estoy seguro de que si Th o C se vieran en la misma situación harían lo mismo. Sería su deber como patriotas. ¡No, maldita sea, no quiero participar en tu puta tómbola escolar!

¡Bang!

Esperas una ventana de texto diciéndote que has fracasado en tu misión, borrando tu partida y llamando a la policía de verdad. Pero no se escucha a lo lejos el sonido de sirenas. Levantas el pequeño cadáver, tan frágil, y lo tiras al aire a ver si explota. Entonces recapacitas. Le disparaste a bocajarro con una escopeta recortada. Pero el crío sobrevivió. Hicieron falta dos tiros a quemarropa con un arma potente para matar a un niño de metro veinte. Siguiendo la misma lógica what the fuck? de alguien que no sabe matemáticas, el juego exige dos tiros en la cabeza para matar a un enemigo, ya no un crío con superpoderes y ojos brillantes, sino el enemigo típico con cara de Reggie de tu FPS tradicional. No sé, tal vez en el futuro la evolución nos llevará a tener cabezas más resistentes a los impactos de proyectiles que viajan a alta velocidad, pero hoy por hoy me parece raro. Así que no se extrañen, guaches, si el combate en Deus Ex: Invisible War es… inconsistente. Los tiroteos están llenos de altibajos.

En ocasiones la por la mayor parte excelente física del juego (Havok, claro) hace del combate algo frenético y peligroso. Unos cuantos tiros son suficientes para mandarte de vuelta al último sitio donde salvaste (los menos habilidosos entre ustedes pueden estar tranquilos: se puede salvar en cualquier momento) y la munición se agota rápido. Algunos enemigos te buscan hasta que te encuentran y te matan, y muchos son bastante más poderosos que tu personaje. Lamentablemente, también te enfrentas al tipo de enemigos que se olvida de tu presencia en cuanto deja de verte durante un minuto. El tipo de enemigo que ignora la presencia de los cuerpos de sus camaradas a sus pies y te da la espalda. De entre la habitual selección de armas pronto encontrarás una que usarás en todas las situaciones, que suelen ser siempre una misma situación con pequeñas variaciones circunstanciales. Los que esperen encontrar un FPS que les diga que les quiere antes de la llegada de Halo 3 van a salir tristemente decepcionados. No digan que no les advertí.

No nos advertiste

Es gracioso, viéndolo de cierto modo. Un balance de armas tan mal calculado. Tienes que reírte. Hacia el final del juego encuentras el lanzamisiles, un arma que, a pesar de sufrir del mismo desequilibrio que afecta al resto del juego, tiene una opción secundaria tan simpática que se podría calificar de minijuego. Pero, si quieren mi consejo, es mejor evitar el combate siempre que sea posible, y ser en su lugar sutil. Las secciones de sigilo son de lejos lo mejor del juego. Te permiten usar chismes y poner a prueba las subidas de nivel de tu personaje, las cuales están tan bien implementadas que no parece un JDR. Puedes elegir en qué quieres mejorar, y las mejoras son siempre visibles y divertidas de usar. Algunas te permiten tirar cadáveres por encima de edificios o controlar robots sacados de Robocop. Ver : https://www.youtube.com/watch?v=aIvfn0v0GxA ; Ya saben, esa película de Meg Ryan. No hay que ganárselas a fuerza de aburrimiento, combatiendo con animalitos inocentes y ganando lentamente puntos de experiencia. Según avanza el juego vas encontrando contenedores con nanobichitos dentro que puedes usar para mejorar la parte de tu cuerpo de tu elección. Algunos lectores sin duda acabarán con un pene de medio metro y 5 kilos. Invisible War mantiene su promesa de ofrecer al jugador la posiblidad de diseñar un personaje a su medida. Es algo que me llena de amor y que me impulsaría a abrazar el juego y darle besitos si no fuese por lo feo que es.
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Feo como una patada en el hígado

No más feo que la mayoría de juegos de ambientación futurista, pero eso no es excusa. El diseño de personajes es pobre; todo es urbano y oscuro. Asegúrense guaches de que su televisión/monitor no tiene problemas de brillo y/o contraste; en caso contrario no verán un carajo. Hasta la portada del juego es jodidamente fea. Sale un mongolo, supuestamente el personaje principal, sujetando una pistola mongola en una postura mongola. En un mundo justo, una portada tan fea le habría costado al juego miles de ventas.

¡Ayayay!

Posiblemente el mundo es más justo de lo que parece. Si su repetida presencia en las secciones de segunda mano y ofertas de las tiendas es algo por lo que se pueda juzgar, Deus Ex: Invisible War vendió más bien poco, a pesar de recordar a Perfect Dark en sus mejores momentos y de estar protagonizado, si el jugador así lo prefiere, por una mujer parecida a Joanna Dark (¡Joanna! ¡Dark!) antes de que Microsoft le tiñiera el pelo, le pusiera maquillaje e inyectase silicona en los labios y busto. Hijos de la gran puta, no estáis haciendo más que perpetuar una imagen poco realista de la mujer actual.

Muy mal

Cierta reseña en un sitio de mala muerte dijo que tal vez nos encontramos ante el *PEOR MOTOR GRÁFICO DE LA HISTORIA* (©). Banana exigente. Técnicamente no es tan malo. Los gráficos de interiores son competentes. Buenas texturas, excelentes efectos de luz. Pero no le falta razón. Entre otras cosas, Invisible War se ralentiza, se cuelga, tiene una animación facial irrisoria y unos tiempos de carga imperdonables por largos y frecuentes. Juegos como éste justifican la mala voluntad de Nintendo para con los medios de almacenamiento óptico y dan mala fama a JDR honestos como los Final Fantasy.

Oooooooooh

No obstante, ¿existe tal cosa? ¿Un RPG honesto? Tal vez. Pero recuerden además que estamos tratando con un juego con la cabeza incrustada en el culo. Cuando crees que la cosa está molona y vas por ahí como Pedro por su casa aparece algún mongolo y te suelta una parrafada sobre teoría económica. Todo el mundo tiene algo que decir. Hay una moraleja detrás de todo. No te queda más que poner cara de circunstancias y asentir como si estuvieses tratando con una mujer especialmente apetitosa. Ya veo. ¿Oh? ¿Uh? Ajá. La diferencia es que al final de una velada con Deus Ex: Invisible War no tienes la menor posibilidad de tocarle las tetas ni, por supuesto, de ir donde ningún hombre ha ido nunca antes (o eso dice ella) y volver para contarlo.

Oh no no

Por estos lares usamos la expresión un montón, pero si hay algo que odio en este mundo son las películas/libros/juegos que quieren lavarme el cerebro. Preferiría mil veces más que un par de fortachonas (uhmmm… fortachonas) me sujetasen e intentasen meter una esponja por la nariz, y que la metiesen y la sacasen, la metiesen y la sacasen, hasta que mi cerebro estuviese bien limpio. Invisible War quiere convertir al jugador en un hippie. En esta página ODIAMOS A LOS PUTOS HIPPIES.

Damn right, baby

Así que, señores de Ion Storm, no crean que Deus Ex da impresión de ser un juego culto por soltar parrafadas sobre desarrollo ecónomico y tener nombre de locución latina. Da la impresión de tener la cabeza incrustada en el culo. Gustosamente aguntaría las parrafadas y whathefuckness si no se descuidasen aspectos cruciales del diseño como la terrible disposición de niveles que divide las fases en secciones pequeñas separadas por eternos tiempos de carga. No es un mal juego. Tiene unos cuantos momentos brillantes y una excelente banda sonora. Simplemente tiene la cabeza incrustada en el culo. Pero dejemos decidir a la experta…