Análisis Deus Ex- Invisible War

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Algo que no mola

¿Saben qué no mola? Los juegos de rol. Tal vez la saga Mare mole, tal vez no, no tengo intención de pasármela y sacar mis propias conclusiones. Sacar tus propias conclusiones, dejen que les diga, es como hacer el dulce amor con la mujer de tus sueños: está altamente sobrevalorado. Es sólo ligeramente mejor que emborracharse y ligarse a una gorda cualquiera en un bar de mala muerte. Mecánicamente hablando la experiencia es prácticamente la misma, y si bien es verdad que la mujer de tus sueños te dice que te ama, que todo fue satisfactorio y que el tamaño no importa mientras que la gorda se ríe cuando te desnudas y te insulta al acabar, a la gorda no tienes que mirarla a los ojos.

Así que en esta reseña partiremos de la premisa de que, siendo un juego de rol, Deus Ex: Invisible War merece un 0/10. Un cero, la nota más baja en nuestra escala decimal de 11 notas.
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¡Pero!

Necesitamos algo sobre lo que escribir. Por cada cosa molona se le añadirá un punto; por cada cosa que no mole se le restará. Al final el juego recibirá una nota de acuerdo a uno de nuestros métodos más objetivos y meticulosos. Este consiste en enseñarle la portada a Olga, la adolescente rusa que mantenemos secuestrada en el sótano, y contar el número de lágrimas que salpiquen la caja del juego al pedirnos que por favor la liberemos y le devolvamos su pasaporte. El método es objetivo porque Olga nunca ha tocado un videojuego. Es meticuloso porque Olga tiene un culo delicioso. Shhhhh. No digan nada a los departamentos de protección de menores e inmigración. Atari Baby no tiene papeles.

Los juegos de rol no molan

Siendo un gordo sensato, normalmente me mantengo alejado del género fem… del género del rol, así que para determinar si algo puede ser considerado como rol o no aplico el método Gunpey Yokoi (todos los derechos reservados) en busca de las características más obvias de esta vil forma de jugar. Presten atención :
¿Se sube de nivel?,
¿Se compran cosas?, y
¿Se habla con gentuza?
Las respuestas son sí, sí y sí. Si en la primera parte la distinción de géneros se hacía difícil, ahora es más sencillo decir que nos encontramos ante un juego de rol con elementos de sigilo y acción. No se dejen engañar: Deus Ex: Invisible War es un juego de rol. Quienes sigan dudando no tienen más que considerar la siguiente pregunta : (Sigan prestando atención.)
¿Tiene el juego la cabeza incrustada en el culo?
La incrustación de la cabeza en el culo es un resbaladizo concepto que ha eludido a matemáticos y filósofos desde el advenimiento del pensamiento lógico. En términos videojuegueros consiste en la combinación simultánea de los siguientes factores:
¿Se tiene que soportar un argumento de mierda mal desarrollado?, y
¿Se flipa tanto el juego con su argumento de mierda mal desarrollado que descuida otros aspectos cruciales del diseño?

Las respuestas vuelven a ser afirmativas. Tengan en cuenta que el tener la cabeza incrustada en el culo no es algo exclusivo a los juegos de rol. Pero sí es algo a lo que son proclives, dado el papel del argumento como la mayor motivación del jugador para avanzar. Noten que tampoco es algo que se limite al argumento. Tal vez un juego tenga la cabeza incrustada en el culo debido a su ‘revolucionaria’ mecánica o premisa. Así pues, otros juegos recientes con la cabeza incrustada en el culo son Eternal Darkness, los Metal Gear Solid (and you know it), Red Faction y prácticamente cualquier RPG que les guste. Los próximos meses, además, prometen ser entretenidos para los estudiosos de la incrustación de la cabeza en el culo. Tal vez la Wii sea la primera consola de la historia que sufra de esta condición, del mismo modo que DS a veces acerca la cabeza al culo lo bastante como para oler sus propios pedos en tiempo real. ¿Puede hacer eso el Emotion Engine?

Lo dudo

Deus Ex: Invisible War tiene lugar en un mundo sumido en una tremenda crisis económica fruto de las acciones del jugador en la precuela, a la cual no hace falta jugar para poder seguir el argumento de este juego sin problemas (más allá de los inherentes a la incrustación de la cabeza en el culo por parte del juego). Es el año dos mil nosecuántos. Varias facciones luchan por las carteras y los corazones de los habitantes del juego. Este promete libertad de elección y distintos caminos a seguir. Te dice que tus acciones tendrán consecuencias.

Mentira

deus¡Oh! ¡Mentira! Los diseñadores de juegos son los príncipes de las mentiras. Mienten mirándote a los ojos, igual que una mujer. Sí, puedes elegir, pero tus acciones no tienen consecuencias reales. Algunas cosas cambian, ciertas circunstancias pueden ser más o menos favorables en el futuro, pero el juego sigue una línea muy estrecha de la cual no se desvía. Claro que esto nos lleva a una pregunta obvia: ¿y qué esperabas? ¿Un juego que a cada decisión que tomes cambie radicalmente y sea el ejemplo videojueguil del jardín de senderos que se bifurcan? ¿Un juego que abra caminos en el espacio-tiempo?  La verdad es que sí. No me llamen ingenuo. Si me van a acusar de algo, acúsenme de comerme las galletas. A pesar de sus promesas, Deus Ex: Invisible War es tan lineal como cualquier otro juego de rol. Pero más que por las cosas prometidas y las expectativas rotas, esta traición duele por lo bien que empieza todo.

a seguir…

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